Si estás leyendo esto, seguro que conoces perfectamente esa sensación, ese picorcillo constante en las manos y en el puño derecho que solo se calma con una buena tanda en circuito. Llevo semanas mirando vídeos en YouTube, revisando calendarios y soñando despierto con tocar rodilla por primera vez. Sí, colega, estoy que me subo por las paredes. ¡Necesito circuito ya!
Las ganas no vienen solas, sino acompañadas por una mezcla de nervios, emoción y adrenalina anticipada que no veas. No es lo mismo salir de ruta por la sierra, pegándole unos buenos acelerones en rectas y tumbando con prudencia en curvas, que tener la pista abierta solo para ti, sabiendo que puedes apretar todo lo que quieras sin preocuparte por radares, tráfico o curvas con gravilla. ¿Te imaginas? Gas a fondo, tumbar sin miedo y confiar al máximo en tus neumáticos. ¡Menuda fantasía!
Y no creas que esto es cosa de pro. Aunque sea tu primera vez, ir a un circuito con tu moto es como ir al parque de atracciones, pero con menos críos llorando y más olor a gasolina y goma quemada. Todo motero que se precie debería probarlo al menos una vez en la vida. Primero, porque es divertidísimo, y segundo, porque aprendes más en un día allí que en años de carreteras abiertas.
Una de las cosas que más me tira del circuito es el ambiente motero que se respira. Imagínate: gente apasionada, hablando de suspensiones, neumáticos blandos o duros, presión óptima, trazadas, tiempos por vuelta… ¡una auténtica pasada! Y después de unas tandas, te aseguro que tendrás conversaciones sobre cuántas veces casi rozas la rodilla y cómo «esa curva la próxima vez la hago más fuerte». Todo esto mientras devoras un bocata que te sabe a gloria bendita, claro está.
Pero no todo es llegar y besar el santo, eh. Antes de entrar en pista, hay que preparar bien la moto. Y ojo, no hace falta tener una superbike con mil accesorios. Yo estoy listo para meter mi Yamaha, que no será una R1, pero con un par de ajustes y unos buenos neumáticos deportivos, ya está más que preparada para dar guerra. Quitas retrovisores, ajustas presiones, revisas pastillas de freno y suspensiones, ¡y al lío!
Además, es clave llevar equipación decente. Aquí no vale eso de ir con vaqueros o la chaqueta de diario. Mono de cuero, botas, guantes con protecciones y casco integral, siempre. Te sentirás como un piloto profesional aunque tu única audiencia sea tu colega grabando con el móvil y tus seguidores de Instagram. Pero oye, ¡así empezaron los grandes!
Luego está el tema mental. Ir por primera vez al circuito impone, y no pasa nada por admitirlo. Es normal sentir respeto ante la idea de rodar rápido en un entorno nuevo, con gente que seguramente ya tenga más experiencia. Mi plan es ir a mi ritmo, disfrutar, aprender y, sobre todo, ir mejorando tanda a tanda. No hace falta ser Marc Márquez en tu primer día, basta con acabar la jornada con una sonrisa que te llegue de oreja a oreja.
Por cierto, otro puntazo es que en el circuito normalmente hay fotógrafos profesionales sacando fotos que luego puedes comprar. Imagínate la pedazo de foto para tu perfil de redes sociales, tú ahí tumbando, concentrado, la moto inclinada y rozando rodilla (bueno, aunque no roces, queda épico igualmente). Es la prueba definitiva de que ya has dado el paso de ser un motero de rutas a un auténtico adicto al circuito.
Además, rodar en circuito no solo es diversión, también es seguridad. Cuanto más conoces los límites de tu moto, mejor sabrás reaccionar en carretera. En pista, puedes experimentar frenadas fuertes, curvas rápidas y maniobras que en carretera serían imposibles o peligrosas. Esto te convierte en un motero mucho más completo y seguro.
Estoy contando los días que faltan para esa primera vez. Ya me veo revisando mi checklist como si fuera la compra del mes: aceite revisado, depósito lleno, presión perfecta, equipación completa, snacks para aguantar las tandas y muchas ganas acumuladas durante semanas.
Así que ya sabes, compañero motero, si aún no lo has probado o si estás como yo, deseando volver a sentir esa emoción, no esperes más. Busca el circuito más cercano, reserva tu tanda y prepárate para disfrutar como nunca. Porque, créeme, una vez que lo pruebas, repites sí o sí.
¡Nos vemos en pista, gasssss!
Dando Gas - 2025