Si estás pensando en que coger la moto en plena ola polar es mala idea, tienes toda la razón. Pero si no tienes mas remedio, te cuento mi experiencia para que no pases por lo mismo.
Si me dicen hace una semana que iba a sufrir de esta manera sobre la moto, me habría reído en la cara de cualquiera. Pero aquí estoy, escribiendo con los dedos aún medio entumecidos después de haber desafiado la madre de todas las olas de frío que han pasado por España en los últimos años. Y no, no es exageración.
La semana empezó normal, con esa falsa sensación de «bueno, ha refrescado un poco, pero nada grave». Error de novato. El miércoles por la mañana salí de casa con mi chaqueta de moto habitual y unos guantes que, en otras épocas del año, han cumplido de sobra. Pero amigo, en cuanto cogí velocidad en la carretera, el frío se metió hasta en el alma. Y ahí estaba yo, con los nudillos agarrotados, sintiendo que el aire cortaba como si estuviera rodando con los guantes rotos.
Para empezar, el frío no solo afecta al cuerpo, sino también a la moto. Los neumáticos tardan más en coger temperatura, la carretera se vuelve traicionera y, como extra, el vaho en el visor se convierte en tu peor enemigo. Porque claro, si abres un poco la visera para que no se empañe, el viento helado te golpea la cara como una bofetada de realidad. Y si la cierras, bienvenido a la niebla interna, donde no ves tres en un burro.
Y no hablemos del agarre. En una curva cerca de mi casa, casi se me va la rueda trasera porque el asfalto estaba más duro que la conciencia de un examinador de tráfico. Pegué un pequeño derrape que me recordó por qué en invierno las curvas se toman con más cabeza y menos gas.
Si no quieres pasar por lo mismo que yo, toma nota de estos consejos:
Capas, capas y más capas: No te confíes con una chaqueta gruesa. Lo mejor es vestirse como una cebolla, con térmicas por debajo, para que el cuerpo mantenga el calor.
Guantes de invierno o calefactables: Parece obvio, pero no lo es. Si vas a rodar con temperaturas bajo cero, unos buenos guantes te salvarán la vida (y los dedos).
Puños calefactables: Si tienes la suerte de tenerlos en tu moto, úsalos. Si no, ya estás tardando en instalarlos.
Neumáticos en buen estado: El frío endurece la goma, así que asegúrate de que tus neumáticos aún tienen vida y la presión adecuada.
Cuidado con el hielo mañanero: Si vives en una zona donde las temperaturas bajan de cero, atento a las placas de hielo. No hay nada más traicionero que un asfalto que parece normal pero en realidad es una pista de patinaje.
No todos los cascos modulares son iguales, ni tampoco las cabezas, claro está. Si lo que quieres es comodidad y seguridad, estas son las características que debes buscar para asegurarte de que eliges lo mejor posible.
Materiales de construcción: Opta por cascos de fibra de carbono o policarbonato. Sí, suelen ser los más caros, pero son ligeros, resistentes y ofrecen una excelente protección, de modo que eres tú quien decide. Mi consejo es este.
Sistema de cierre: Los cierres micrométricos son los que mas se ven y también los más fáciles de usar. Sin embargo, algunos modelos de gama alta incorporan cierres de doble anilla para mayor seguridad, evitando algún que otro susto.
Ventilación: Busca modelos con canales de aire bien diseñados para evitar la acumulación de calor y vaho. Esto es crucial. Es una tremenda mi… tener que parar porque haya vaho o porque sientes que te estás cociendo el cerebro.
Visor solar integrado: Un extra que no valorarás hasta que lo uses en pleno verano o al conducir de frente al sol, un imprescindible para mí.
Peso: Algo muy obvio, cuanto más ligero, mejor para el cuello durante largas jornadas de conducción. No queremos tener el cuello de un piloto de F1, ¿o sí?
Bueno, digamos que la experiencia me dejó varias lecciones. La primera, que nunca más subestimaré el frío. La segunda, que necesito un equipo de invierno en condiciones. Y la tercera, que por mucho que haga frío, no hay nada que me haga dejar la moto en el garaje.
Si tú también has rodado estos días y has sufrido, ¡cuéntamelo! Así compartimos el dolor y nos echamos unas risas entre moteros.
Dando Gas - 2025